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17 sept. 2009

Despierto en Tokio



Cuando me despierto tardo unos segundos preciosos en darme cuenta de dónde estoy, a veces incluso de quién soy. Esos instantes son preciosos porque mientras duran la conciencia, dispersa por el cosmos, abarca infinitas posibilidades. Cuando despierto debo decidir (recordar) quién soy, dónde estoy, para qué he vuelto.

14 juil. 2009

Tienes que querer consumirte en tu propia llama



19 Mayo 2009

De vuelta en Barcelona, tres días durmiendo, fumando muy poco, a punto de dejarlo. Meditando, preparando un epílogo para este cuaderno de tristeza pacífica, de derrota largamente estudiada.

El epílogo debería hablar de ella, sea quien sea, de los buenos tiempos que pasamos juntos, dejar constancia de mis buenos deseos y las ganas de conciliar dos realidades tan opuestas, antagónicas, que no pueden coexistir. Es demasiado esfuerzo para mí solo, así que este amor que ya nadie defiende quedará huérfano, y abandonado a su suerte. Qué injusticia, por ahora.

Este epílogo que tan raro y tan nosotros que nos quisimos tanto me está saliendo debería incluir al final una cita de Nietzsche y una postal de Nueva York, algún gesto mío, distraído, que he heredado de mi padre, las ganas de gritar que me provoca esta ciudad mentecata y a veces miserable que ya no puedo ni situar en el mapa porque todas las ciudades se me han confundido en una sola desgana, en un solo deseo de abandonar.

Tendré que reservarme mi desprecio y simular que creo que aún queda algo por hacer, y, en consecuencia, hacerlo, o simular también que lo estoy haciendo.

Agradecer a los compañeros de viaje, casi todo escritores muertos y amigos de verdad, sus palabras, y el amor a la literatura y al pensamiento que han podido comunicarme y compartir, a años luz de la esfera y lejos del alcance de la compasión.

A los aragoneses que no se rindieron
A los alemanes que no se unieron al suicidio
A los cineastas voladores
A los exploradores de la belleza
A los viajeros del alma
A los poetas, y a la sombra que me recuerda
Que existo todavía, no inútilmente,
No para siempre.

…Y apagar la luz.




13 juil. 2009

Soñando en Chejov, al despertar sigo Dostoievski


Mi mujer me estaba esperando para bañarnos juntos en el lago…
Cuando desperté tenía la mano izquierda cerrada alrededor de una imaginaria botella de vodka, y en la derecha tenía el hueco en el que debía alojarse un melocotón bastante maduro que había elegido en la cocina, mientras la escuchaba canturrear y dar saltitos en el piso de arriba, poniéndose el bañador y cogiendo algunas toallas.
Habíamos decidido no vender nuestra parte de la casa, es más, habíamos decidido ofrecerle el mismo importe a Masha y a Bazhunin por su parte, yo trabajaría en la fábrica de mi tío y ella intentaría encontrar algo, ya estaba loco por continuar con la novela que había empezado aquél verano, tenía unas ganas enormes de escribir, de abrazarla y hacernos el amor, de zambullirme en el agua helada del lago, de morder aquél melocotón que tenía una piel tan semejante a la suya. La felicidad me desbordaba, todo mi ser hervía de amor y de contento, nada podría vencernos.
He visto en sueños al amor de mi vida. Al despertarme, en el 106 de carrer Carme, en Barcelona, lo primero que he pensado al ver la luz de las farolas que llegaba de fuera, es que se estaba haciendo muy tarde para bañarse, que íbamos a pasar frío. Aún no había abierto el puño vacío.

24 juin 2009

Escribir, sobre cualquier cosa, todos los días. En un trozo de papel, en el ordenador, en las libretas de tapa dura que sirven para los viajes interiores y exteriores. Vergonzantes intentos, frases cíclicas, vueltas y vueltas alrededor de la misma mancha oscura. Cualquier cosa, pero hacer algo con el tiempo y las palabras que me embotan la cabeza, que me revuelven la sangre.
Aunque ya no parece tener tanta fuerza como antes, este demonio tira de mí. Es posible que haya aprendido a neutralizarlo, a no escuchar sus alaridos. Con voluntad, con técnica, con experiencia. Asumo su derrota con la mía propia. Ahora comprendo que ese demonio no es otra cosa que mi sombra, y que sin él estoy mutilado. Sólo porque yo mismo me encuentro vencido es que él languidece en la oscuridad.
Abro la puerta de la celda y espero. No ocurre nada. Desde fuera, el recinto parece deshabitado, pero sé de sobra que es sólo una falsa impresión, una trampa. Podría seguir aquí, mirando la puerta desde fuera por los siglos de los siglos y nada ocurriría. No es una cuestión de paciencia. Para que los demonios salgan habrá que entrar a por ellos.

No se trata de remordimientos, sino precisamente de no sentir dicho rumor de carcoma en el cerebro. Si no hago algo voy a reventar. Si hago algo aumentaré la sensación de vacío, de inutilidad de cualquier esfuerzo. De acuerdo. Entonces, dedicaré mi tiempo a encontrar la perfecta forma del vacío, abrazaré el absurdo.

Cuando no se me ocurra nada, copiar pasajes enteros de Nietzsche, de los grandes poetas. Anotar un libro en otro libro, inexistente y disperso, en hojas sueltas.

Confío en que podré conseguir incluso llegar a escribir sin ayuda del papel en blanco, sin el rítmico teclado. Los poemas se escriben primero en el inconsciente, necesitan su tiempo de gestación. Escribir poesía es una de las cosas más absurdas que existen, una auténtica impostura, me parece que quedarse atascado a mitad de un poema es lo más triste y ridículo que puede ocurrir. La poesía debe escribirse siguiendo una respiración, y la respiración no puede premeditarse, ni detenerse a voluntad.

Escribir sobre escribir. Escribir que no escribo nada que merezca la pena. A quién, para quién. Para mí, sobre todo. Deshacer un nudo, luego otro. Tratar de no desesperarse. Ya llegará, la paz, en cierta continuidad. En algún momento.

3 juin 2009

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[2008?]
Un nido de gaviotas. Maos Habitos en la calle Passos Manuel. Oporto. Querido yo. Dos puntos.
Alivia-Camina-Piensa “la vida consiste en ir perfeccionando la técnica del suicidio”. Sin renunciar a nada. Fumo como un criminal, mirándome en el espejo.
Tú y mi videocámara. Dos miniaturas renacentistas como dos accesos al paraíso. Merecer más. Algo mejor.
Si yo fuera otro escribiría esto descalzo, libre de la presión en mis pies de todo lo que he caminado durante el día. Como un enfermo de ego, en el espejo redondo de la habitación. Nada tan fotogénico como los pasillos de los hoteles.

Hoteles para Jean Genet. Estoy mal acostumbrado a gustar. Soy silencioso como un tren recién descarrilado. Siempre estoy a punto de aparecer entre las cenizas de un edificio que acaba de arder.

Mi maldición. Un cigarrillo más, un poema regular. Al borde del cansancio, después me queda tiempo para soñar contigo otra vez. Dices que tengo peor cara cuando me despierto por las mañanas que cuando me acuesto. Normal. Además me gusta esta ciudad, me recuerda a las películas italianas que me divierten. Las paredes ajadas, las plantas creciendo en cualquier lugar. En un parterre merodea un caracol, y esto es una ciudad? La vida salvaje, el pescado fresco de ayer. Menos mal que cuando llegue a París estarás esperándome, cosmopolita y bien peinada, con los ojos muy abiertos y los dedos tem-blo-ro-sos y el cuello muy estirado. De tanto frecuentarnos en Barcelona he conseguido una cara humana que me gusta para una ciudad insoportable: la tuya, tu cara escondiéndose en el hueco de mis clavículas en cuanto he dejado la maleta en el suelo. París debe ser más o menos lo mismo, a estas alturas del siglo, los bares donde nadie se emborracha de verdad, los carroussels de postales en los lugares donde antes sucedían cosas.

Si yo fuera otro escribiría esto descalzo, en un cuaderno de hojas amarillas, sudando con el bolígrafo resbalando entre los dedos pulgar e índice. Escribiría matando bichos cuya sangre se mezclaría con el sudor de mi cogote, deprisa para aprovechar las horas de luz y porque las noches serían hermosas y fragantes, y estarían dedicadas al disfrute del vino y del amor. En el furor del trópico mis palabras, llenas de humedades, no servirían para combatir la sed ni el calor. Me gustaría todavía menos lo que escribo, pero no podría por ello dejar de escribir.

1 juin 2009

Iconoclastiasis



A la mierda todo!
Que vuelva la concejalía de festejos!
Maldito verano!
Un concierto de Extremoduro, una romería, una traca bien gorda,
unas potas en la plaza del ayuntamiento,
arrinconar contra la tapia del cementerio a las primas madrileñas,
contar uno a uno los veinte duros que cuesta una litrona,
y un rally humorístico para que se luzca el farmacéutico del pueblo.
Y paella!
Y los grillos arrullando el monólogo de Ofelia!
Y las pipas!
Y los quicos!
Viva la blanca paloma!
Visca el barca!
A tomar por culo!
Y el próximo Cervantes, que se lo den a José Tomás, por poeta!
Y dos huevos duros!
Y dos talegos de polen que tienen que durar hasta la segunda quincena de Agosto...
A la mierda!


18 mai 2009

Esquinas de Manhattan



Primera esquina: Jim Jarmusch. The limits of Control. ¿Dónde fue la última vez que vi aquellas gárgolas magníficas? Revenge is useless, la venganza no sirve para nada. Lo mejor que se puede hacer con estos hijosdeputa es ir eliminándolos uno a uno, no por un afán incontrolado de venganza, sino obedeciendo a las exigencias de un estricto impulso higiénico y sanitario.



Segunda esquina: Se vende teatro. Por no poder atender. En Broadway con la 99th. Morningside Heights, Manhattan (antiguo West Side of Central Park).



Tercera esquina: El cumpleaños de Marc Ribot (pronúnciese "ree" BOW). Si tuviera que vivir aquí, el edificio de enfrente de the stone está bastante bien situado, le da el sol por las tardes y parece semiabandonado. Otra casa a recuperar: madera, barniz y yeso. Madera, pintura y metal. Madera, madera y madera. Y luz, mucha luz, sobre todo por las tardes. Los cubanos postizos, una buena ocasión para reunir a la vieja banda.



Cuarta esquina: Tenía la sensación de que algo le andaba faltando pero no podía decidirse por exactamente qué, así que quizá lo que sucedía era que algo le andaba como sobrando, y ahí sí, ahí sí que tenía claro de qué tenía que desprenderse. Con cuidado, mientras duerme, al otro lado del océano atlántico. A tomar por culo, mi querida tristeza, mi herida preferida (prefherida). Te dejo mi copia de las llaves en el banco de la cocina. Cuídate, perdóname. O mira, mejor no me perdones, mejor me lo llevo puesto, tu rencor. Por si llueve.

21 avr. 2009

14 avr. 2009

bruit dans la tete

Toda la mañana rumiando la sensación de que la construcción de la memoria consiste precisamente en la paulatina destrucción/eliminación de los recuerdos.

2 avr. 2009

Algunas notas a pie de página

Imre Kertész: "Soy un revolucionario, pero sé de entrada que la revolución fracasó hace tiempo. Soy un revolucionario que odia el orden establecido y no mueve un dedo por derribarlo. "Objetivamente" me gusta el mal, y mi pensamiento no es dialéctico sino contradictorio; es más, lo considero moral o, para ser preciso, mi moral."


Abrazar el absurdo, la inutilidad de la belleza. Encontrar la victoria en la desesperación...

Añoranza del tiempo detenido de los poemas y las grandes ideas. De la capacidad de verlos pasar, suceder(se) y desaparecer.

Subject:

Date: Fri, 19 Dec 2008 15:16:28 +0000

No sé quién eres, pero gracias. Esta mañana he leído tu mensaje, construido prácticamente con mis palabras, y algo como una bofetada me ha hecho enrojecer.
De rabia.
De vergüenza.
No soy un traidor, ni un farsante. No estoy muerto.
Volveré a escribir.
Buen viaje.

27 févr. 2009

La madurez (cambiar el mundo o cambiar de bar?)



Me he dado cuenta, mediante la observación de la práctica cotidiana de ser yo mismo, fijándome pero sin sumergirme tanto como para, en fin, la melancolía trágica y todo eso, de que nor mal mente deseo algo que no existe. Exceso de imaginación, supongo. Como hay muchas veces que ese algo no es imposible, sino que sólo es una pieza o un toque de azul que no le vendría nada mal al conjunto, me he decidido a provocar la materialización de mis deseos. Hasta que el cuerpo aguante. A ver qué tal...

Aparte, he estado haciendo limpieza, una hoja se me ha quedado pegada en el zapato izquierdo, cuando cerraba el paquete de papel para reciclar. La transcribo tal cual, por la ternura que debo sentir por el tipo que escribió todo aquello, antes de hacer con ella una pelotita y jugármelo todo otra vez a un sólo tiro libre.

fuiste. mi locura te reclama.
dónde ahora enciendes esa llama?

(si me importa es ahora que lo pienso,
acaricio la flor, ese pincel
de colores que borrará el tiempo)

te poseo,
soy tu primer sexo.

el fuego y las noches y el oscuro recuerdo,
fuiste como el agua recorriendo otro cuerpo,
fuiste la tierra, crees que tu risa
conmueve su silencio.
sálvate, yo
no te espero.

He mentido. No me gusta vuestro vino,
ni la forma de hablar de vuestros pueblos.
Sostengo mi copa como la sonrisa sostengo,
muy a mi pesar, con gran esfuerzo,
con la sobrecogedora falta
de aliento,
con el muro que esconde mi silencio
o a quién esconde.
Mientras la luz llega o no llega me bebo vuestro vino,
con la certeza de haberme sentido muerto,
de haber mentido.

quién alimenta las derrotas?
quién me gana todo lo apostado?
en el reloj, el sabor sin sabor de las horas muertas,
en los bolsillos, paraísos malgastados.



XV. La memoria mínima

Habita el revuelo de los párpados,
es contemplar la luz vertida en las paredes,
de espaldas a cualquier ventana pensar
esas sombras son mi casa,
esa sombra soy yo.

CHIM PUM! (Dentro!)

[PS. La foto de Mingus es completamente por el morro.]

11 févr. 2009

En fin


"Pertenece a nuestra sociedad, a nuestra cultura, a nuestra urbe, una modalidad de viaje y de viajero que carece de meta y de punto de partida, de finalidad y de principio, de necesidad y de legalidad, de referencia a ningún centro, a ningún hogar."
(Eugenio Trías)

Ciertas cosas no cambian nunca. Otras es necesario que desaparezcan para siempre, cada cierto tiempo.

25 déc. 2008

El cant dels ocells/El exilio y el reino



En el cine convencional al espectador se le toma por idiota. En películas como ésta, uno está tentado al principio de pensar que realmente el que es idiota es el director, o los actores. Pero es que estas películas duran lo suficiente para alejar esa tentación y darse cuenta de que lo que se suele proponer es un descanso en el mundo de amos y esclavos, de idiotas y directores de cine. Suspender las leyes de la gravedad y del montaje cinematográfico para construir un espacio de libertad donde se pueda respirar, en la sala de proyección.
Personalmente, las películas experimentales me dan ganas de hablar con los vecinos de la platea, algo que viendo un thriller me molestaría que hiciera mi vecino de butaca. En la proyección de una de estas fábulas replicantes defecadas por las productoras multinacionales, existe un pacto entre los espectadores: todos somos idiotas, y se debe respetar al idiota de tu vecino, es decir, desconfiar de él. Dado que el mensaje se propaga unilateralmente, como desde el púlpito, la atención es necesaria, y la tensión sacramental también: se trata de un ritual: el público (o su inteligencia, su capacidad intelectual) es sacrificado individualmente en favor de la verdad colectiva, la versión oficial. El entretenimiento onanista justifica el crimen, y exige intimidad.
Este otro tipo de cine no es narcótico y no persigue los mismos fines de adocenamiento y distracción, por lo tanto, no necesita emplear sus mismas herramientas. Imagino un patio de butacas iluminado, habitado por el rumor del diálogo entre los espectadores, en el que todo el mundo reconoce a su vecino sin tener demasiado en cuenta el respeto territorial, arriesgándose a romper el común acuerdo. Una película lo suficientemente lenta como para poder salir a tomar aire o intercambiar impresiones en medio de su proyección.
Otras formas de emplear un lenguaje que viaja constantemente del espectáculo de variedades, de las carpas de las ferias y el vodevil a forma artística sin dejar de ser un instrumento de la propaganda ideológica del poder y de la oposición al poder.



Me alegro de que exista Albert Serra, pero no escribí este texto pensando en su película, que me dice poco, y técnicamente está bastante mal. Técnicamente... Lástima. No sé por qué hace cine la gente a la que no le gusta el cine, tampoco entiendo cómo se me ha ocurrido ir a ver una película a un cine de "arte y ensayo" donde los tres reyes magos son los personajes principales. Ha sido mi concesión navideña de este año, supongo. Y la maldita curiosidad. Recuerdo cuando tenía siete años y aquellas navidades en Valencia obligué a mi abuela y a la tía Maruja a llevarme a ver "El retorno del Jedi". Je, je.



¿Y el Hamlet de Ostermeier? ¿Será mejor que el de George Lucas?

28 nov. 2008

Últimas tardes con Teresa//Las otras Barcelonas



"Fugazmente, de acuerdo con el espíritu de cierto verano, vinculado por un brevísimo instante al vértigo de la seda y la luna, el sombrío rostro del murciano no acusó ninguna de estas noticias, ni siquiera aquellas que hacían referencia a Teresa: se hubiera dicho, pensó Luis Trías, que había venido buscando simplemente una confirmación a lo que ya sabía, y que esta confirmación no podía afectarle para nada, porque siempre, desde el primer momento, desde la primera noche en que estuvo aquí con Teresa defendiéndose contra todos a fuerza de embustes y a golpes de chulería, la había llevado escrita en sus ojos sardónicos de una manera cruel e irrevocable."

Las otras Barcelonas son las que recorrerá el murciano cuando el libro de Juan Marsé haya terminado. Por las calles de esa otra ciudad el desgarro de sus ojos y el brillo de sus colmillos es probable que no pasen desapercibidos, pero nadie se atreverá a otorgarles lecturas sociológicas de segunda o tercera generación. Una vez libre de su aureola este joven podrá por fin convertirse en un hombre, ocupar el tiempo y el espacio que se le ha asignado, y, aunque su historia no nos interese ya, por lo menos no estará pringada de la materia gris de los sueños de las niñas ricas y los novelistas.



Juan Marsé, premio Cervantes 2008.

26 nov. 2008

La cabra se paga y punto



"Yo acababa de leer un estudio completo sobre aquella región por Legendre, director del Instituto Francés de Madrid, que me interesó sobremanera. Un día, en Zaragoza, hablando de la posibilidad de hacer un documental sobre Las Hurdes, con mi amigo Sánchez Ventura y Ramón Acín, un anarquista, éste me dijo de pronto:
-Mira, si me toca el gordo de la lotería te pago esa película.
A los dos meses le tocó la lotería, no el gordo pero sí una cantidad considerable. Y cumplió su palabra.

Ramón Acín, anarquista convencido, daba clases nocturnas de dibujo a los obreros. En 1936, cuando estalló la guerra, un grupo armado de extrema derecha fue a buscarlo a su casa, en Huesca. Él consiguió escapar con gran habilidad. Los fascistas se llevaron entonces a su mujer y dijeron que la fusilarían si Acín no se presentaba. Él se presentó al día siguiente. Los fusilaron a los dos."
[...]
"Dos años después, la embajada española en París me dio el dinero necesario para la sonorización de la película, que se hizo en los estudios de Pierre Braunberger. Éste la compró y, de grado o por fuerza, poco a poco, acabó por pagármela (un día tuve que amenazarle con romper la máquina de escribir de su secretaria con una maza que había comprado en la ferretería de la esquina).
Por fin, pude devolver el dinero de la película a las dos hijas de Ramón Acín, después de la muerte de éste."

Luis Buñuel. Mi último suspiro.

12 nov. 2008

Llach, Ovidi,



El primer concierto al que fui en mi vida fue uno de Lluis Llach en València. Por lo visto, según cuentan las crónicas, dí bastante el coñazo. Tendría un par de años. Creo que ya por entonces me debían molestar las personas que se sabían las letras y, en pleno éxtasis, las coreaban con el artista a puro grito, impúdicamente, como si estuvieran en la ducha.



Por mi esnobismo y mal comportamiento, me perdí el concierto de Ovidi Montllor, pero seguiré siendo un antisocial mientras lo considere necesario.

Capítulo 101

"Habrá que recorrer el camino al origen, a la ignorancia y a la sorpresa, partir desde la falta de prejuicios. Hay que tirarlo todo, porque nada sirve. Hay que estar desnudo y dispuesto."

...Vaya sarta de estupideces. Una tras otra. Empecé este blog hace dos años, preparando una gran fuga, hacia la supervivencia a través de la renuncia, a la clandestinidad, un viaje hacia el exilio sin salir de mi piel. Escapista increíble, encerrado en mi cerebro, estafador de mí mismo, he intentado esconderme tras una máscara de (pocas) palabras y muchas imágenes, algunas de ellas en movimiento, y acompañadas de música y todo. Europa de fondo funcionaba como un decorado que alimentaba los sueños de un espíritu que había olvidado cómo soñar en serio, hasta sus últimas consecuencias. De repente, no diré que sin previo aviso, la máquina se ha parado. Algo le faltaba, si algo he aprendido de mecánica de los coches de segunda mano es a levantar enseguida el capó ante la menor sospecha. Ha estado a punto. Parece que el motor se puede arreglar, pero habrá que continuar a pie durante un buen rato. Pues qué bien. Maldito corazón. Un camino lleno de silencio. Y ahora, qué. Siento que lo he perdido todo y que estoy enfrentando la última gran pérdida. Me pregunto si debo continuar con todo esto, si dentro de dos años recordaré la última vez que nos vimos sin el cáncer de por medio y sin el velo de lágrimas contenidas. Me prohibiste llorar. Ha pasado mucho tiempo ya, y supongo que puedo empezar, que ya no pasa nada si por fin

3 nov. 2008

Sobre Chèjov:

18 Agosto 2008
Más esfuerzo, más sacrificio.
Una bofetada cada mañana.
Hacer algo, terminar algo, asumir que todo aquél rollo de las jóvenes promesas pertenece ahora al pasado.
Todo lo que vendrá ahora será inmediato, de alguna manera, permanente.

The Seagull(1968), Dir. Sidney Lumet

Hay los personajes que se enfrentan a un golpe de timón que puede cambiar sus vidas. Al fondo, la felicidad como una amenaza. Pero la abnegación y la renuncia es lo único que conocen. A la hora de dar el paso, de tomar una decisión que acabaría con una existencia de frustraciones, perciben la felicidad soñada como un artificio, un juego de su imaginación de la que su melancólica lucidez no les permite fiarse. Probablemente se sienten más seguros en la desdicha permanente, un mundo y un lenguaje del que lo conocen todo.

26 oct. 2008

Marca registrada



Antes de que esta ciudad innombrable (los derechos cuestan una pasta) se convirtiera en una especie de engendro conceptual que a todo el mundo molesta, en especial a sus habitantes, a mediados de los noventa, me vine a dar una vuelta con mis padres y con Alba, la mayor de mis hermanas pequeñas. Mientras ellos se iban a ver Gaudí, Picasso y el zoo, yo paseaba por el gótico haciendo mis pequeños descubrimientos. En el bar Venus de la calle Avinyó bebía tercios y leía cómics de los Freaks Brothers por las tardes. Me olvidé un cuaderno de notas en una cabina de teléfonos. Compré mi primer Naufraguito y naufragué a mi vez en el charco más pequeño del mundo. Me convidé unos vinos con un hombre que pedía en la calle en una taberna de la Plaça del Pí. Me dijo: "Soy violento, pero no metódico". Me pareció que estaba bien, todo lo bien que podía estar. Me estaba inventando a mí mismo, el decorado funcionaba. Volvería.
Ahora esta ciudad ya forma parte de mí, tanto como para empezar a pensar seriamente en marcharme de aquí.
También existe la posibilidad de inventarme otra Barcelona y meterme dentro. Para no existir, esta ciudad da muchos quebraderos de cabeza.


Bonus track: Lluvia de Toros, de Francisco de Goya.